domingo, 23 de noviembre de 2008

¿En qué piensa el pensador?


Esta escultura es otra de las que estudié en el colegio en la asignatura de historia del arte. Y fue otra de las obras que me gustaron desde el principio. Me impresionaba que un hombre pensando fuera digno de ser una obra de arte. Como si pensar fuera algo de extraordinario.
Me resulta muy interesante el origen de esta escultura.
Esta obra se denominó originalmente El poeta, y formaba parte del Museo de Artes Decorativas de París con el objetivo de crear un monumental portal basado en la obra de Dante de La Divina Comedia. Cada estatua representaba a uno de los personajes principales del poema.
Y esta escultura en concreto quería representar a Dante frente a Las Puertas del Infierno.
Esta referencia a Dante pesistió por lo menos hasta 1885, año en que Mirbeau escribió: El Dante está sentado, su cabeza inclinada hacia adelante, el brazo derecho descansando sobre la pierna izquierda, impresionando en la forma desnuda un bello movimiento trágico.


El volver a observar esta obra me ha echo pensar de la importancia de parar unos instantes al día para poder pensar. Estamos tan inmersos en el ritmo frenético de nuestra vida diaria, que muchas veces no somos capaces de dedicar unos minutos del día para nosotros mismos. Y parece que tenemos que esperar a que lleguen el fin de semana, el día festivo o las vacaciones para tener tiempo para nosotros. Y parece que tenemos que ir a una montaña lejana, o un lugar lejano y recóndito de la naturaleza para "encontrarnos a nosotros mismos"
Todo sería mas fácil si nos dieramos cuenta que cualquier momento del día lo podiamos aprovechar, para pensar en lo que nos pasa, lo que nos rodea, a tomarnos un respiro y poder pensar un poco más antes de tomar decisiones.
También me hizo pensar en la importancia de la filosofía. Cuando estudiaba filosofía en el colegio, estudié todas las corrientes más influenyes y a los autore más importantes. Pero ha sido con le paso de los años, y con las experiencias vividas que he aprendido el sentido de tener una base en filosofía. Para entender la evolución del hombre hay que entener la evolución de su forma de pensar.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Los antiguos difuntos


Egipto es uno de los países que me gustaría conocer y poder descubrir una forma de arte muy diferente a la que estamos acostumbrados en Europa.
De todas los grandes y fascinantes obras de arte que se pueden visitar en Egipto, creo que la que más me impresionaría son las pirámides de Gizeh.
Además de impresionarme la magstuosidad de las pirámides, me fascina el pensar lo que en la cultura egipcio representaba. Es curioso ver como en cada época y en cada cultura el culto a los muertos ha sido diferente.
El fin que se perseguía con las pirámides era preservar y proteger los cuerpos de los faraones para la eternidad. Cada pirámide formaba parte de un conjunto en el que figuraban un templo en el valle, un embarcadero y un corredor de comunicación entre unos espacios y otros, así como también un espacio reservado para realizar los ritos religiosos previos al enterramiento.
Me resulta cuirioso el pensar en que ya los egipcios intuyeron qeu había algo más alle de muerte, que no todo acaba ahí. Y por eso preparaban a sus difuntos para el viaje al más allá.
Los egipcios creían en la inmortalidad del alma así corno en la eternidad de las recompensas y castigos de la otra vida. Suponían que el alma, apenas salida del cuerpo se presentaba ante Osiris y su Tribunal integrado por 42 jueces, y allí rendía un examen sobre su vida, de acuerdo a un formulario contenidp en el “Libro de los Muertos”. En caso de aprobar su examen, viviría eternamente junto al dios. En caso contrario sufriría tormentos eternos.

Por ello todo egipcio se preocupaba por aprender de memoria su defensa ante el Supremo Tribunal: las fórmulas sagradas eran depositadas junto al cadáver, e incluso se las recordaba leyéndoselas al oído durante los funerales.

De esta manera podemos entender hasta que punto era para ellos importante la vida después de la muerte.

Esto me hace pensar que en el ser humano ha existido siempre la necesidad de darle uns sentido a nuestro paso por la Tierra. Las preguntas sobre le sentido de la vida y el sentido de nuestra existencia han estado siempre ahí.

Y es que es inevitable que el hombre tenga esa inquietud en su alma, aunque nosotros por suerte tenemos una ventaja con respecto a los egicios, y es que ya entendimos lo que nos espera después de la muerte no depende de ninguna fórmula sagrada ni de ningún examen frente a un Tribunal.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

El grito que no se oye


El otro día, al salir de la oficina en la que trabajo, me fije que uno de los cuadros que tenemos colgado en la pared es el de El grito de Munch. No puedo decir que sea un cuadro que me guste, pero creo que el autor consiguió trasmitir perfectamente la angustia y la desesperación.
De camino a casa, me quedé pensando en este cuadro. Y me di cuenta que representa una realidad de la que pocas veces nos damos cuenta.
Son muchas las personas que están gritando a nuestro alrededor y nosostros no lo oimos. Vivimos tan sumergidos en el ritmo acelerado de nuestras vidas, que puede que una persona muy cercana a nosotros está gritando pidiendo auxilio y esta reclamación de ayuda nos pase desapercibida.
En unas notas de 1886 escritas por el autor en Niza, Munch recuerda la situación que daría origen al cuadro: “Iba caminando con dos amigos por el paseo el sol se ponía - el cielo se volvió de pronto rojo - yo me pare - cansado me apoye en una baranda - sobre la ciudad y el fiordo oscuro azul no veía sino sangre y lenguas de fuego - mis amigos continuaban su marcha y yo seguía detenido en el mismo lugar temblando de miedo - y sentía que un alarido infinito penetraba toda la naturaleza"
Tras leer un pensamiento así del autor, es fácil comprender como fue capaz de trasmitir tanta angustia y desesperación en un cuadro.
En los estudios interpretativos de esta obra del pintor noruego, se debate si Munch quería expresar una angustía personal o era una crítica a la revolución económica y social que le toco vivir.
En mi opinión representa las dos cosas. Pero lo que a mi más me impresiona es como consigue crear cierta sensación de angustia solo mirando al cuadro.

He encontrado un poema del autor chileno
Ernest Würth que habla sobre el cuadro y me ha parecido muy interesante.
Leí hoy poemas románticos……,
volví a mirar el Grito, de Munch;
quise mirar el mundo tan ancho, tan amplio,
transformar mi propia evolución´´
quiero gritar muy fuerte ¡hasta cuando Dios!


Miro América del Sur, territorio grande,
explotado, miserable,
abusado por todos los que ofrecen un cambio,
ideologías de vanales obseciones,
izquierdas, derechas, bolcheviques, centros eyaculables,
todos iguales….. personalidades despreciables


aquí, allá, todos hablan de crisis
se venden autos, refrigeradores, bagatelas, porquerías,
nadie piensa en arte, intelectos, salud, educación, vivir la vida,
vemos coimas, pedofilia, estupro, narcotráfico, nada de poesía,
¿es el siglo XXI tan apetecido, añorado?
Ay amigos! Ay políticos ¡ ay tú ¡ caminando por éstas vías


Han pasado siglos ¡ ha caminado la vida!
Subido montañas, navegado, volado espacios,
¿y donde estás tú, donde estoy yo?
Sumergidos en el estiércol de la economía…´´
cantando sinfonía de coros mudos, voces mudas, muy despacio…
parece vivimos en el mundo de batracios.


El grito de Munch y…….los poetas…nuestra poesía;
me han hecho pensar en todas esas cosas de la vida,
no soy político, ni psicópata, ……., represento la melancolía
deseo preguntar…¿Dónde está la verdad…ésa sinfonía?
¿Dónde están los colores, los azules, violetas?…¿solo crisis?
…….un escenario…sin coreografía.


Este grito que rebota como eco en las montañas
es la crisis de no poder decir que es la crisis,
no hay trabajo, dinero, miseria, hay engaños,
niños sin comer, guerras económicas, pobrezas, días grises,
pero las economías crecen, hay gente que tiene mucho, pero,
no te dan nada…nada…porque hay crisis…crisis…nada, nada.


Ese es el mundo de hoy…el no te puedo dar…porque hay crisis,
desde que tengo uso de razón he oído igual,
todo se repite.
La riqueza aumenta, la pobreza también
pero no pueden dar nada porque hay crisis
eso se llama ahora solidaridad…darte menos…nada…¡menos mal ¡


Munch pintó el grito en 1893;
¡que grito más largo. Tiene 110 años y se oye igual!
Angustia extensa, pobreza eterna, agonía….
la verdad tal cual,
todos aplauden la maravillosa economía,
el mundo se alimenta mal pero aprueba la globalización,
nadie entiende nada…el grito de Munch se hizo canción.
Pero nosotros amigos poetas, me han hecho rememorar…
Miro con angustia ese grito de Munch

Creo que el autor consigue ponerle palabras al cuadro. Un cuadro no tiene sonido propio, pero Munch estuvo muy cerca de conseguirlo.