miércoles, 5 de noviembre de 2008

El grito que no se oye


El otro día, al salir de la oficina en la que trabajo, me fije que uno de los cuadros que tenemos colgado en la pared es el de El grito de Munch. No puedo decir que sea un cuadro que me guste, pero creo que el autor consiguió trasmitir perfectamente la angustia y la desesperación.
De camino a casa, me quedé pensando en este cuadro. Y me di cuenta que representa una realidad de la que pocas veces nos damos cuenta.
Son muchas las personas que están gritando a nuestro alrededor y nosostros no lo oimos. Vivimos tan sumergidos en el ritmo acelerado de nuestras vidas, que puede que una persona muy cercana a nosotros está gritando pidiendo auxilio y esta reclamación de ayuda nos pase desapercibida.
En unas notas de 1886 escritas por el autor en Niza, Munch recuerda la situación que daría origen al cuadro: “Iba caminando con dos amigos por el paseo el sol se ponía - el cielo se volvió de pronto rojo - yo me pare - cansado me apoye en una baranda - sobre la ciudad y el fiordo oscuro azul no veía sino sangre y lenguas de fuego - mis amigos continuaban su marcha y yo seguía detenido en el mismo lugar temblando de miedo - y sentía que un alarido infinito penetraba toda la naturaleza"
Tras leer un pensamiento así del autor, es fácil comprender como fue capaz de trasmitir tanta angustia y desesperación en un cuadro.
En los estudios interpretativos de esta obra del pintor noruego, se debate si Munch quería expresar una angustía personal o era una crítica a la revolución económica y social que le toco vivir.
En mi opinión representa las dos cosas. Pero lo que a mi más me impresiona es como consigue crear cierta sensación de angustia solo mirando al cuadro.

He encontrado un poema del autor chileno
Ernest Würth que habla sobre el cuadro y me ha parecido muy interesante.
Leí hoy poemas románticos……,
volví a mirar el Grito, de Munch;
quise mirar el mundo tan ancho, tan amplio,
transformar mi propia evolución´´
quiero gritar muy fuerte ¡hasta cuando Dios!


Miro América del Sur, territorio grande,
explotado, miserable,
abusado por todos los que ofrecen un cambio,
ideologías de vanales obseciones,
izquierdas, derechas, bolcheviques, centros eyaculables,
todos iguales….. personalidades despreciables


aquí, allá, todos hablan de crisis
se venden autos, refrigeradores, bagatelas, porquerías,
nadie piensa en arte, intelectos, salud, educación, vivir la vida,
vemos coimas, pedofilia, estupro, narcotráfico, nada de poesía,
¿es el siglo XXI tan apetecido, añorado?
Ay amigos! Ay políticos ¡ ay tú ¡ caminando por éstas vías


Han pasado siglos ¡ ha caminado la vida!
Subido montañas, navegado, volado espacios,
¿y donde estás tú, donde estoy yo?
Sumergidos en el estiércol de la economía…´´
cantando sinfonía de coros mudos, voces mudas, muy despacio…
parece vivimos en el mundo de batracios.


El grito de Munch y…….los poetas…nuestra poesía;
me han hecho pensar en todas esas cosas de la vida,
no soy político, ni psicópata, ……., represento la melancolía
deseo preguntar…¿Dónde está la verdad…ésa sinfonía?
¿Dónde están los colores, los azules, violetas?…¿solo crisis?
…….un escenario…sin coreografía.


Este grito que rebota como eco en las montañas
es la crisis de no poder decir que es la crisis,
no hay trabajo, dinero, miseria, hay engaños,
niños sin comer, guerras económicas, pobrezas, días grises,
pero las economías crecen, hay gente que tiene mucho, pero,
no te dan nada…nada…porque hay crisis…crisis…nada, nada.


Ese es el mundo de hoy…el no te puedo dar…porque hay crisis,
desde que tengo uso de razón he oído igual,
todo se repite.
La riqueza aumenta, la pobreza también
pero no pueden dar nada porque hay crisis
eso se llama ahora solidaridad…darte menos…nada…¡menos mal ¡


Munch pintó el grito en 1893;
¡que grito más largo. Tiene 110 años y se oye igual!
Angustia extensa, pobreza eterna, agonía….
la verdad tal cual,
todos aplauden la maravillosa economía,
el mundo se alimenta mal pero aprueba la globalización,
nadie entiende nada…el grito de Munch se hizo canción.
Pero nosotros amigos poetas, me han hecho rememorar…
Miro con angustia ese grito de Munch

Creo que el autor consigue ponerle palabras al cuadro. Un cuadro no tiene sonido propio, pero Munch estuvo muy cerca de conseguirlo.


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