sábado, 24 de enero de 2009

El corazón de Roma



Después de casi tres años de pasear por las calles de Roma, si tuviese que elegir mi sitio favorito, no podría decantarme por un sólo lugar. Y es que en Roma, vayas por donde vayas, se descubre un precioso rincón. Pero he de reconocer que la Plaza de San Pedro tiene algo especial.
Son muchas las lineas que se podrían escribir sobre la basílica Vaticana y la Plaza que la acoge desde el punto de vista artístico, cultural, arquitectónico. Pero lo que más me conmueve de este lugar no verlo y estudiarlo desde el punto de vista artístico. La basílica de San Pedro no es una basílica más, ni una iglesia más. Lo que esta plazsa representa va mucho más allá del arte.
Es una referencia, no sólo geográfica, para todos los cristiano en cualquier punto del mundo.
El altar mayor se le llama también "altar de la confesión" por estar encima del lugar conocido como "Confesión de San Pedro", lugar donde está enterrado el Apóstol. Se llama así porque según la tradición, en ese lugar fue martirizado, "confesando" de esa manera su fe.
La construcción de la Basílica de San Pedro de Roma comenzó en 1506 y duró más de un siglo. Muchos Papas patrocinaron su construcción y numerosos arquitectos contribuyeron a su diseño. Entre los segundos Miguel Ángel fue arquitecto jefe entre 1546 y su muerte 18 años después. La Basílica de San Pedro, llena de tesoros artísticos, contiene las tumbas de los apóstoles San Pedro y San Pablo.
La columnata representa dos brazos abiertos que acogen a los peregrinos que llegan a la Plaza de San Pedro desde cualquier parte del mundo.
Y para mí esa es la idea fundamental de este lugar, el sentirse acogido, acopañado. No importa en que época del año sea, ni de donde vengas, ni a que te dedicas ni cuales son tus estudios, tampoco importa tuposición social o tu nivel económico. En San Pedro te sientes Iglesia, te sientes parte de algo, algo en lo que no estas sólo. Y eso se ve en lo millones de cristianos que vienen a Roma cada año, y las multitudes que aclaman al Papa en esa Plaza los miércoles en las audiencias o los domingos en el Ángelus.
Y a todas esas personas nos impulsa el mismo Espíritu, ese Espiritu que se refleja en el centro de la Basílica, el que nos acompaña y nos guía.
Son muchos lo momentos vividos en Roma, pero después de estos casi tres años aquí, estoy segura que este lugar lo recordaré siempre con un especial afecto.

El gran Coliseo de Roma


Me fascina contemplar el Coliseo de Roma. Creo que es una de las grandes maravillas, desde el punto de vista arquitectónico, de la cultura romana. Es una de esas partes de Roma que no me canso de contemplar.
Pero me produce un doble sentimiento. Por una parte me impresiona ver el desarrollo de los romanos, por ser capaces de construir un edificio que albergase 50000 espectadores, con los medios de los que se disponían en aquella época. Además consiguieron que casi 2000 años después aún siga en pie.
Pero por otro lado me asusta. Me asusta pensar la frivolidad de lo que allí sucedía. Convertir la muerte en un espectáculo. En situaciones así me pregunto que es lo que pasa por la cabeza de una persona, para tolerar algo así.
La primera vez que entré en el Coliseo, pensaba en que si yo estuviera allí hace unos siglos, posiblemente estubiese abajo, en la arena, atacada por un león, solamente por el hecho de seguir a Cristo. Y me recorrió un escalofrio. ¡Cuántas veces nos quejamos los cristianos de hoy en día de lo dificil que lo tenemos! Nos olvidamos que hubo tiempos mucho más complicados, incluso peligrosos.
Ahora tenemos iglesias en las que rezar, sacerdotes que celebran los sacramentos, fieles con los que compartir nuestra fe... Es cierto que cada vez más, estamos viviendo una especie de "presecución" porque parece que nuestra fe molesta a alguien.
Pero el pensar en los primeros cristianos, en su "lucha" por llevar el mensaje de Jesús a todos los pueblos, debería ayudarnos en nuestra labor como cristianos.

martes, 20 de enero de 2009

Persiguiendo nuestros objetivos


La primera vez que vine a Roma, una de las obras de arte que más me fascinó cuando la ví fue precisamente esta; Apolo y Dafne del maestro Bernini. Es tal el realismo de la obra, que es imposible permanecer indiferente ante esta escultura.
Después de estudiar cultura clásica, entendí que detrás de cada mito hay una gran enseñanza humana, sólo hay que saber buscarla. Y hoy me ha pasado eso al pensar en la historia de Apolo y Dafne. El dios del sol y la música fue alcanzando por una flecha de Eros y así se enamoró de Dafne, ninfa e hija del dios río Peneo, pero ésta no le corresponía. Apolo la perseguía y así es como Dafne pide ayuda a su padre, y éste decide convertirla en un árbol, para no tener que huir más del amor de Apolo.
A primera vista parece una simple historia de la mitología, pero a mí me hizo pensar en algo importante.
Cuántas veces nos obsesionamos tantos con nuestras metas y objetivos, con nuestros deseos, que no nos llegamos a dar cuenta de sí realmente es lo que nos hará felices.
Cuántas veces somos víctimas de nuestro propio orgullo y esa "idea fija" que tenemos en nuestra mente. Estoy segura que nos evitaríamos de muchos sufrimientos inútiles, sólo con pararnos a pensar.
Tantas veces que ignoramos a nuestro sentido común, porque tantas veces no es el más común de nuestros sentidos. Nos dejamos llevar por los sentimientos y los impulsos, y no dejamos actuar a la razón, que la mayoría de las veces está en lo cierto.
Y con esto no quiero decir que haya que ignorar a nuestros sentimientos , sino que es muy importante educarles y encontrar un equilibrio.

domingo, 18 de enero de 2009

Pensamientos de una mujer


Muchacha en la ventana es un cuadro del pintor Salvador Dalí. Representa a la hermana del artista en la casa de vacaciones de la familia.
Es uno de esos cuadros que desde siempre me han trasmitido ese "algo más". Aunque no se vea el rostro de la muchacha, es facil deducir que está pensativa. O al menos yo me la imagino así, con la mirada perdida en el infinito, pensando en sus cosas, en sus preocupaciones, haciendo planes de futuro...
Seguro que la hermana de Dalí no se imaginaba que algún día su espalda se convertiría en una de las más conocidas. No es como las modelos a las que nos hemos acostumbrado ver en las revistas y en la televisión, pero sin embargo es una mujer mucho más famosa que algunas de las que trabajan en las pasarelas.
Hoy viendo un programa de la televisión me hizo pensar en todas las presiones a las que se ve sometida una mujer, con respecto a su imagen y su físico.
El programa que estaba viendo es un concurso en el que un grupo de jóvenes, cantantes y bailarines, están un una escuela formándose con profesores especialistas. Cada semana un concursante es nominado y expulsado.
La polémica esta semana la protagonizó una de las chicas bailarinas, porque según los profesores pesa algunos kilos más de los aconsejables para una chica que se quiere dedicar a esta profesión.
Me impresionó la falta de humanidad con la que trataron a la joven. Son profesores y deberían darse cuenta de la falta de pedagogía que supone "atacar" a una chica de 24 años por su peso delante de todo el pais.
Y también pensé en las chicas que ven ese programa en sus casas. Muchas de ellas sentirán se "ataque" de los profesores hacia ellas. Y acabarán pensando que si no tienes un físico espectacular vas a tener mucho problemas para conseguir tus metas.
Sabiendo que este es un programa de los más seguidos por los adolescentes y jóvenes italianos, deberían darse cuenta de la problemática que están lanzando.
Son muchas las asociaciones, Gobiernos y otro tipo de movimientos que ya se han dado cuenta de la gravedad del problema de la anorexia y la bulimia. Aunque no lo parezca, es un tema mucho más real de lo que pensamos.
Esta enfermedad la sufren cada vez a más personas y en parte es culpa de la presión que hacen situaciones como esta, en la que una chica tiene que soportar ser humillada en público porque pesa "algunos kilos de más".

domingo, 11 de enero de 2009

Apostar por el caballo inadecuado


Laocoonte era el sacerdote de Apolo en Troya. Esta escultura representa en momento de la muerte de Lacoonte y sus hijos que son devorados por dos serpientes que surgieron del mar. Dice la leyenda que Atenea mandó a las serpientes porque Laocoonte iba a advertir de que el caballo era un trampa de los griegos para vencer la guerra. En el momento en el que el sacerdote advierte del peligro del caballo, las dos serpientes atacaron a sus hijos y él en su instinto de protección, se lanzó sobre ellos.
Desde el punto de vista artístico es una obra magnificamente lograda. Se puede captar practicamente el dolor del padre y sus hijos. Caba destacar también, la sensación de movimiento que tiene la obra. Al igual que la posición de los cuerpops y las serpientes, el autor consigue darle un realismo completamente palpable.
Ver esta escultura me hace pensar en la historia de Troya. Y me dio cuenta de cúantas veces en la vida nos sucede como les sucedió a los troyanos. Tantas veces luchamos tanto por algo que cuando el cansanio nos vence podemos creer que llegó "el caballo" de la victoria. Yo hubiese actuado como los troyanos, hubiese aceptado que el otro bando se había vencido, y hubiese celebrado la victoria. En una palabra, me hubiese fiado. Y no creería la palabra de Laocoonte.
Pero vivimos en un mundo tan competitivo y no podemos olvidar que hay mucha gente que "juega sucio". Y esta es una realidad con la que nos encontramos cada día.
Pero no creo que por ello debamos vivir desconfiando de todos y de todo. Solo tenemos que estar más atentos.
Otro de los pasajes que me impresiona de la guerra de Troya es la lucha entre Aquiles y Héctor. Me asombra la importancia que en aquella épocale daban al honor. Héctor podía haber evitado su muerte en ese momento, era casi seguro que Aquiles le mataría, pero Hecto luchó, tenía que hacerlo.
Del mismo modo me impresiona que se detuvieran durante unos días la guerra para celebrar el funeral de Héctor como pedía la tradición. En tiempos de guerra aún respetaban ciertos mínimos.
Una guerra que fue provocada por la belleza de una mujer, hoy resulta absurda. Pero lo absurdo en realidad es que siglos después, los pueblos aún tienen que recurrir a la guerra para resolver sus diferencias o para demostrar su superioridad sobre los demás.

viernes, 2 de enero de 2009

Tiempos modernos


El museo Guggenheim se encuentra en Bilbao. Fue inagurado en 1997. Las exposiciones cambian con frecuencia y contienen principalmente trabajos realizados a lo largo del siglo XX siendo las obras pictóricas tradicionales y las esculturas una parte minoritaria comparada con otros formatos e instalaciones artísticas y formatos electrónicos. Algunos entusiastas del arte consideran que el edificio en sí está muy por encima de las obras que forman parte de la colección del museo.
No soy una apasasionada del arte moderno, y cuando fui a ver este museo, me gustó mucho más el edificio en sí que la exposicón que vi dentro. Y es que cuando ves este edificio te das cuenta en seguida que es una gran obra de arte.
Si este edificio lo viera un artista del renacimiento seguro que para él era cualquier cosa menos artístico. Y es que el concepto "artístico" y "obra de arte" ha cambiado mucho con el paso del tiempo.
Pero si lo pensamos bien, tiene mucho sentido. El arte es una de las formas que el hombre tiene de expresar sus sentimientos, sus ideas, su visión del mundo...
Logicamente podemos afirmar que la forma que el hombre tiene de entender el mundo ha cambiado mucho y como consecuencia la forma artística de expresarlo también.
Si comparamos la Catedral de Santiago con el museo Guggenheim de Bilbao nos damos cuenta que son dos formas de arquitectura completamente diferentes, también porque desde el punto de vista funcional son diferentes; una es un lugar de culto y la otra un museo. Pero contemplando los dos edificios podemos ver la evolución del hombre, desde el modo de construir al material utilizado.
Y es que el ser humano está en continuo cambio, y lo que hoy es importante, puede que mañana no vuelva a serlo.
Y en el arte no va a ser menos. Lo importante es que aprendamos en cada momento a disfrutar del arte tal cual es, como expresión del ser humano en busca de la belleza.