martes, 30 de diciembre de 2008

El camino hacia Santiago


La Catedral de Santiago de Compostela está considerada la obra cumbre de la arquitectura románica española. Allí se encuentran los restos del apóstol Santiago. Los restos del apóstol se descubrieron en esta ciudad a principios del siglo IX, y un siglo después se levantó la primera basílica, destruida por Almanzar. Y finalmente, en el 1075, con el obispo Diego Peláez se comenzó la construción del edificio actual, que finalizó entre los años 1122 y 1128
En este templo finaliza el Camino de Santiago, ruta de peregrinación establecida por los monjes de Cluny que se convirtió en uno de los focos culturales más importantes de la edad media europea. Durante el siglo X las condiciones para el desarrollo de la peregrinación compostelana fueron poco favorables, debido a la inseguridad del Camino y a la concentración de los afanes cristianos en la defensa frente al califato de Córdoba. Es a partir del siglo XI cuando se consolida plenamente esta ruta de peregrinación, coincidiendo con el crecimiento y la expansión económica que se producen en toda Europa.
Yo hice el camino de Santiago con 14 años, en una peregrinación organizada por mi colegio. Éramos un grupo de unos 40 chicos y chicas de diferentes partes de España acompañados por varios monitores. Esta ha sido una de las experiencias que nunca podré olvidar. Estoy segura que es una experiencia enriquecedora para todas las personas que lo hacen. No es sólo una ruta de senderismo como tantas otras, no es sólo el espíritu de superación, ni el compañerismo. En el camino de Santiago hay algo más. Es la meta. No se llega a cualquier sitio, a la cima de una montaña alta o a un gran paraje natural. Se llega a una catedral a la catedral de Santiago, donde rezarás delante del apóstol y le agradecerás la experiencia vivida durante esos días.
Recuerdo como en esos días consigues olvidarte de tu propio cansancio o de tus propias necesidades para ayudar al otro. Puede que te doliese mucho la espalda por el peso de tu mochila, pero si veías a uno de tus amigos peor que tú, le ayudabas a cargar con la suya. O a lo mejor tu ibas muy bien, y tenías ganas de llegar al albergue, pero tú amigo estaba cansado, y te sentabas a descansar con él.
Igual de enriquecedora es la oportunidad de concoer gente de todas las partes del mundo, con distinta cultura que tú, distintas creencias, distintas inquietudes... pero todos tienen algo en común, son peregrinos. Y dices eso de "buen camino" a todos ellos.
Nunca olvidaré la sensación que tuve, cuando en el monte del Gozo contemplé unos instantes la Catedral. No era la primera vez que iba a Santiago, ni la primera vez que veía esa catedral. Pero esta vez era diferente. Había llegado andadndo, era un peregrina, y el llegar allí era el final de una etapa, era la última etapa.
Sin dudarlo dos veces, si tengo la oportunidad de volver a hacerlo, lo haría.

martes, 9 de diciembre de 2008


Son mucho los cuadros de Goya que podría comentar pero hoy me ha llamado la atención este de la familia de los duques de Osuna. Este pintor español de la segunda mitad del siglo XVIII,dedicó gran parte de su obra a retrartar al medio burgués, culto e intelectual de la capital española de su época. Cabe destacar su capacidad de ánalisis de sus modelos, la capacidad que tiene para hacer casi un retrato psicológico, y su maestría técnica, esto loc onvierte en uno de los mejores retratistas de la historia de la pintura. Pero no es de la maestría de Goya de la que quiero hablar. Esta vez quiero pararme a reflexionar sobre la familia, un concepto que hasta hace relativamente poco, nadie dudaba de lo que era. Si a un niño le pedían en el colegio que dibujara a su familia, el niño pintaba a mamá, papá y a los hermanitos. Pero, y ¿ahora? El otro día en un programa de la televisión en España estuvo de invitado el primer hombre embarazo. Son dos palabras que creo que cualquier persona con sentido común, se puede dar cuenta que son contradictorias. Una mujer que se operó para hacer hombre, se casó con una mujer y ahora es "el-ella" el que espera el bebé. ¿Está pareja se ha planteado como explicará esto a la criatura?
En la sociedad enla que vivimos, en la que el concepto y la idea de familia tradicional, está siendo practicamente olvidada, es más está siendo transformada. Y en todo este proceso, lo que más lo sufren son lo niños. Tendrán que asimilar y entender situaciones que muy probablemente les harán sufrir. Un sufrimiento que podría ser evitado.
Me cuesta entener a los que dicen que es parte del progreso humano, que hay que modernizarse, abrir la mente a nuevas ideas y formas de pensar. Pero para mí la persona y su esencia está por encima de todas esas modernidades.

martes, 2 de diciembre de 2008


He de reconocer que cuando vi esta pintura de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina la primera vez, me decepcionó un poco. Supongo que fue porque me pareció muy pequeño. Aún así es una pintura que me impresiona y me llena de ilusión. Es bonito pensar en que con cada uno de nosotros Dios hace eso, pone su dedo sobre el nuestro para darnos la vida, para darnos su vida. Me hace pensar en lo afortunados que somos, al sabernos Hijos de Dios, tocados directamente por Él. Tengo la sensación que tiene que ser dificil vivir pensando que estás en el mundo de casualidad, que nadie te eligió, que nadie pensó en tí y por eso quiso ponerte en el mundo.
Por eso me siento afortunada al saber que Dios ha puesto su dedo sobre el mio cuando me creó. Y además saber que estoy hecha a su imagen y semajanza.
En esta escena pintada por el artista italiano, se puede contemplar a Dios emergiendo del cais confuso previo a Su Palabra, para separar las aguas de las tierras y de este modo crear el mundo por la sola acción del verbo.
Sin embargo, Miguel Ángel traduce el efecto de la palabra en un gesto poderoso, en el que Dios separa ambas manos, cada una de ellas recipientes de poder, como si fueran dos mundos opuestos que han de ser arrojados cada uno a un lado del universo.