
Laocoonte era el sacerdote de Apolo en Troya. Esta escultura representa en momento de la muerte de Lacoonte y sus hijos que son devorados por dos serpientes que surgieron del mar. Dice la leyenda que Atenea mandó a las serpientes porque Laocoonte iba a advertir de que el caballo era un trampa de los griegos para vencer la guerra. En el momento en el que el sacerdote advierte del peligro del caballo, las dos serpientes atacaron a sus hijos y él en su instinto de protección, se lanzó sobre ellos.
Desde el punto de vista artístico es una obra magnificamente lograda. Se puede captar practicamente el dolor del padre y sus hijos. Caba destacar también, la sensación de movimiento que tiene la obra. Al igual que la posición de los cuerpops y las serpientes, el autor consigue darle un realismo completamente palpable.
Ver esta escultura me hace pensar en la historia de Troya. Y me dio cuenta de cúantas veces en la vida nos sucede como les sucedió a los troyanos. Tantas veces luchamos tanto por algo que cuando el cansanio nos vence podemos creer que llegó "el caballo" de la victoria. Yo hubiese actuado como los troyanos, hubiese aceptado que el otro bando se había vencido, y hubiese celebrado la victoria. En una palabra, me hubiese fiado. Y no creería la palabra de Laocoonte.
Pero vivimos en un mundo tan competitivo y no podemos olvidar que hay mucha gente que "juega sucio". Y esta es una realidad con la que nos encontramos cada día.
Pero no creo que por ello debamos vivir desconfiando de todos y de todo. Solo tenemos que estar más atentos.
Otro de los pasajes que me impresiona de la guerra de Troya es la lucha entre Aquiles y Héctor. Me asombra la importancia que en aquella épocale daban al honor. Héctor podía haber evitado su muerte en ese momento, era casi seguro que Aquiles le mataría, pero Hecto luchó, tenía que hacerlo.
Del mismo modo me impresiona que se detuvieran durante unos días la guerra para celebrar el funeral de Héctor como pedía la tradición. En tiempos de guerra aún respetaban ciertos mínimos.
Una guerra que fue provocada por la belleza de una mujer, hoy resulta absurda. Pero lo absurdo en realidad es que siglos después, los pueblos aún tienen que recurrir a la guerra para resolver sus diferencias o para demostrar su superioridad sobre los demás.
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