
La primera vez que vine a Roma, una de las obras de arte que más me fascinó cuando la ví fue precisamente esta; Apolo y Dafne del maestro Bernini. Es tal el realismo de la obra, que es imposible permanecer indiferente ante esta escultura.
Después de estudiar cultura clásica, entendí que detrás de cada mito hay una gran enseñanza humana, sólo hay que saber buscarla. Y hoy me ha pasado eso al pensar en la historia de Apolo y Dafne. El dios del sol y la música fue alcanzando por una flecha de Eros y así se enamoró de Dafne, ninfa e hija del dios río Peneo, pero ésta no le corresponía. Apolo la perseguía y así es como Dafne pide ayuda a su padre, y éste decide convertirla en un árbol, para no tener que huir más del amor de Apolo.
A primera vista parece una simple historia de la mitología, pero a mí me hizo pensar en algo importante.
Cuántas veces nos obsesionamos tantos con nuestras metas y objetivos, con nuestros deseos, que no nos llegamos a dar cuenta de sí realmente es lo que nos hará felices.
Cuántas veces somos víctimas de nuestro propio orgullo y esa "idea fija" que tenemos en nuestra mente. Estoy segura que nos evitaríamos de muchos sufrimientos inútiles, sólo con pararnos a pensar.
Tantas veces que ignoramos a nuestro sentido común, porque tantas veces no es el más común de nuestros sentidos. Nos dejamos llevar por los sentimientos y los impulsos, y no dejamos actuar a la razón, que la mayoría de las veces está en lo cierto.
Y con esto no quiero decir que haya que ignorar a nuestros sentimientos , sino que es muy importante educarles y encontrar un equilibrio.
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